En los sueños soy alto, delgado y la creciente entre los blancos y los abedules. Pero la realidad es simplemente. En armonía con dios.No hay lágrimas.
En mi vida me encontraba con las personas, que firmemente hemos padecido los reveses de la fortuna, y continuaron a vivir , conocer y acompaando cada día. Esta experiencia se está transformando en la imagen, donde el árbol inicialmente no crece en su entorno, de ser alcanzado por un rayo de su погнуло. Pero no se rinde. Cada primavera, se pone verde, de agradar a los ojos y cada otoño, se restablece la hoguera de sus hojas en el agua. Y se уплывают, llevando la noticia de la valentía de su árbol y de su persistencia.
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