El caleidoscopio apareció en 1816. Las gafas brillan y se cambian entre sí. Brillante y colorido. Como los sueños de los niños. Con el paso de los años, nuestro caleidoscopio cambia a tonos más apagados, pero no olvides añadir colores vivos. Al fin y al cabo, un verdadero caleidoscopio proporciona alegría y deleite en el cambio y el brillo del cristal, en nuestro caso, de los acontecimientos.
Ubicación de la imagen:
Yadrin
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