La niña estaba parada junto a la ventana, mirando pensativamente hacia la calle. La suave luz del sol poniente pintó su silueta en cálidos tonos dorados. Los dedos delgados descansaban sobre el marco de la ventana, como si intentaran aferrarse al día que se desvanecía. Las luces de la ciudad al anochecer se reflejaban en sus ojos, centelleando como estrellas lejanas. Una ligera brisa agitó las cortinas, tocándole el rostro, y ella se estremeció involuntariamente. La habitación estaba en silencio, interrumpido únicamente por el suave susurro de las hojas fuera de la ventana. ¿En qué estaba pensando y soñando mientras contemplaba ese paisaje urbano tan tranquilo? Quizás sobre el futuro, quizás sobre el pasado, o quizás simplemente estaba disfrutando de un momento de paz y tranquilidad antes de sumergirse en el bullicio de la noche siguiente.
Ubicación de la imagen:
Moscow
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